Todo lo que tienes que saber antes de estudiar masaje

estudiar para ser masajista

Hoy quiero abordar lo que hay que estudiar para ser masajista, te enseñaré a dar los primeros pasos en masaje y explorar las oportunidades profesionales que se presentan al completar tu formación en esta área.

Este artículo está dedicado a una amiga que me envió un mensaje por WhatsApp con una pregunta interesante y reflexiva:

«¡Hola! ¿Cómo estás? Tengo una pregunta algo inesperada para ti (sin prisa ni importancia). Estoy considerando hacer un cambio en mi carrera, y creo que el campo de los masajes podría ser algo que me interese. Recordé que eres quiropráctico y quería saber sobre tu experiencia en este ámbito, si lo recomendarías y cómo te formaste. No es urgente, solo una curiosidad, aunque entiendo si es demasiado largo de explicar.»

Mi amiga no es la única que ha mostrado interés en el mundo de los masajes y en cómo embarcarse en una carrera en esta área.

Cuando consideras estudiar masaje, es común que te veas abrumado por una serie de preguntas y dudas.

Es importante destacar que no soy quiropráctico, sino quiromasajista. Esta distinción es crucial, ya que muchas veces se confunden las diferentes profesiones dentro del ámbito del masaje y las terapias corporales, como expliqué anteriormente en las cosas que no me gustan del quiromasaje.

Estudiar para ser masajista profesional

Son numerosas las personas que se plantean estudiar para ser masajista profesional como una opción para cambiar de profesión, situación similar a la de mi amiga, cuya carrera actual no guarda relación con el ámbito del masaje.

Es fundamental que la motivación de estudiar para ser masajista no esté exclusivamente impulsada por el deseo de cambiar de profesión.

Recuerdo claramente que, durante mi curso de quiromasaje, había varios personas que se encontraban en proceso de transición profesional y que, a medida que avanzaba el curso, descubrían que esta disciplina no era lo que realmente deseaban.

Por consiguiente, es crucial que la motivación para estudiar masaje no se limite únicamente a un cambio de carrera, sino que haya una genuina curiosidad y pasión por adentrarse en el mundo del masaje.

Muchas personas se encuentran desilusionadas con su trabajo actual y creen que estudiar para ser masajista les ofrecerá una salida fácil. Asimismo, hay quienes, al quedarse desempleados, consideran que estudiar masaje podría ser una alternativa viable para encontrar trabajo o emprender por cuenta propia.

Sin embargo, esta no debería ser la razón principal para embarcarse en el estudio del quiromasaje

Cambiar de trabajo y estudiar para ser masajista

Cuando me embarqué en el estudio del masaje, mis motivaciones eran diversas.

Por un lado, deseaba ampliar mis conocimientos sobre el cuerpo humano y obtener una formación complementaria en el ámbito deportivo, dado que soy entrenador y me interesaba profundizar en las técnicas de masaje relacionadas con esta área.

Además, en mi lista de aspiraciones personales, tenía marcado aprender a dar masajes como una actividad de ocio, sin ninguna intención de convertirlo en una profesión.

Por lo tanto, si estás considerando un cambio de trabajo simplemente porque te sientes insatisfecho con tu situación actual, no te recomendaría estudiar masaje a menos que tengas una motivación más profunda que trascienda el deseo de cambiar de trabajo.

A menudo, desconocemos si algo nos gusta o no hasta que lo probamos. Por lo tanto, te animo a que tu motivación de estudiar para ser masajista no se centre exclusivamente en un cambio laboral o en encontrar una salida profesional inmediata.

Profesionales que hacen masajes

El arte del masaje tiene una historia milenaria y quizás sea una de las profesiones más antiguas que aún perduran en la actualidad.

Hablar sobre las profesiones que se dedican al mundo del masaje es una tarea amplia y variada, influenciada también por la región geográfica en la que uno se encuentre.

Por lo tanto, intentaré resumir los tipos de profesiones que suelen incluir el masaje en su labor, tomando como referencia España, el país donde resido y donde aún queda mucho por hacer en cuanto a la integración de terapias alternativas o naturales.

Es importante tener en cuenta que las competencias y prácticas de estas profesiones pueden variar en otros países.

Fisioterapia: Los fisioterapeutas son profesionales del ámbito sanitario que utilizan el masaje como parte de los tratamientos para diversas patologías. En España, cuando alguien necesita un masaje para tratar una patología, generalmente acude a un fisioterapeuta.

Quiropráctica: A diferencia de otras disciplinas, la quiropráctica no suele emplear el masaje como herramienta principal de trabajo. Se centra principalmente en el estudio y tratamiento de la columna vertebral y su influencia en otros sistemas del organismo, mediante movilizaciones vertebrales y ajustes específicos.

Osteopatía: La osteopatía se enfoca principalmente en el tratamiento de las articulaciones del cuerpo, a menudo incluyendo técnicas de manipulación articular. Aunque algunos osteópatas pueden integrar el masaje en sus terapias, no es una práctica generalizada.

Quiromasaje: A diferencia de la osteopatía o la quiropráctica, el quiromasaje se centra exclusivamente en el masaje. Por lo tanto, si estás interesado en estudiar para ser masajista, lo más recomendable sería realizar un curso de quiromasaje.

Masaje estético: Este tipo de masaje se utiliza principalmente en tratamientos estéticos, como anticelulíticos, exfoliantes, rejuvenecedores y reductores, y se realiza en centros de belleza y spas.

Es importante tener en cuenta que tanto el masaje estético como el quiromasaje no son considerados profesiones del ámbito sanitario. Sin embargo, cada vez más profesionales sanitarios requieren los servicios del masaje estético para complementar tratamientos de recuperación, como en el caso del drenaje linfático post-quirúrgico.

Tipos de masaje que puedes estudiar para ser masajista

Dentro del mundo del masaje, existe una amplia variedad de técnicas y enfoques, lo que a menudo puede generar confusión al elegir una formación adecuada.

A continuación, te resumiré algunos tipos de masaje y las formaciones asociadas que podrás encontrar:

  1. Masaje tailandés: Esta técnica es bastante diferente al quiromasaje, ya que el masajista utiliza su cuerpo para realizar estiramientos acompañados de respiración. Se realiza generalmente en el suelo, y el terapeuta irá moviendo y estirando diferentes partes del cuerpo para mejorar el bienestar del cliente.
  2. Masaje californiano: En este tipo de masaje, el terapeuta utiliza principalmente sus manos y brazos para realizar movimientos suaves y largos. El masaje californiano se destaca especialmente por su capacidad para inducir la relajación profunda.
  3. Masaje lomi lomi o Hawaiano: Originario de Hawái, este masaje combina el uso de las manos y cañas de bambú para masajear el cuerpo. Se caracteriza por sus movimientos fluidos y rituales específicos que buscan equilibrar el cuerpo y la mente.
  4. Madero terapia o masaje con madera: Esta técnica, cada vez más popular en el ámbito estético, emplea diferentes objetos de madera para masajear el cuerpo con diversos objetivos terapéuticos.
  5. Masaje con ventosas: Proveniente de la medicina tradicional china, este tipo de masaje utiliza ventosas para despegar los tejidos y aplicar presión en puntos de acupuntura específicos.

Como puedes observar, existen numerosas ramas dentro del masaje, lo que puede generar indecisión al momento de elegir una formación.

Personalmente, siempre recomiendo comenzar con un curso de quiromasaje para adentrarse en el mundo del masaje. ¿Por qué? Te lo explico a continuación.

El quiromasaje, el curso para estudiar para ser masajista

Si estás considerando estudiar masaje, el quiromasaje puede ser una excelente opción para dar tus primeros pasos en este fascinante mundo.

En un curso de quiromasaje, no solo aprenderás los fundamentos básicos de la anatomía humana, sino que también te enseñarán las diversas técnicas y maniobras que se emplean con las manos para realizar un masaje efectivo.

Muchas personas optan por iniciar su formación en masaje con un curso de quiromasaje y luego van ampliando su conocimiento mediante la exploración de otras técnicas y modalidades de masaje.

En mi caso personal, comencé con quiromasaje y luego me adentré en áreas como la reflexología y la digitopuntura, aunque estas disciplinas son diferentes entre sí, comparten el hecho de ser técnicas de masaje. Más tarde, exploré el mundo del drenaje linfático en el ámbito estético, que también se considera una forma de masaje.

Además, puedes complementar tus sesiones de masaje con otras técnicas de relajación, como la musicoterapia o la aromaterapia, para enriquecer aún más la experiencia de tus clientes.

Es importante destacar que si nunca has realizado un masaje y sientes curiosidad por aprender, te recomendaría comenzar con un curso de quiromasaje como te conté en «¿Por qué hacer formación en quiromasaje?»

Este tipo de formación te proporcionará una base sólida para desarrollar tus habilidades como terapeuta de masaje.

Es fundamental elegir una formación integral que no solo se centre en la práctica del masaje, sino que también incluya un sólido conocimiento teórico de anatomía y fisiología para comprender mejor el cuerpo humano y ofrecer un masaje seguro y efectivo. 

Como anécdota, tengo una amiga que inició su formación en masaje californiano, pero lamentablemente, el curso no incluía una enseñanza adecuada sobre anatomía, lo que limitó su comprensión de lo que estaba tocando durante las sesiones de masaje.

Los quiromasajistas no son sanitarios

Es importante tener en cuenta que en España, el quiromasaje no está reconocido como una técnica para el tratamiento de patologías, por lo que se encuentra fuera del ámbito sanitario.

Los quiromasajistas pueden ofrecer sus servicios de masaje siempre y cuando no existan patologías presentes en la persona que recibe el masaje.

Esta distinción a menudo conduce a confusiones, ya que se puede confundir al quiromasajista con otras profesiones sanitarias. Además, en algunos centros de formación, se puede instruir al futuro quiromasajista para el tratamiento de lesiones, lo que puede llevar a una confusión en cuanto a las competencias del quiromasaje.

El quiromasaje combina diversas técnicas de masaje con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas. Si bien es una herramienta muy efectiva para la prevención y el bienestar general, no se considera un método de tratamiento para patologías o lesiones específicas.

Por lo tanto, en España, el quiromasaje se centra principalmente en el ámbito del bienestar y no en el ámbito sanitario.

Es crucial destacar esta diferencia debido a la falta de información y formación adecuada que a menudo se encuentra en los centros de enseñanza. Esto ayudará a aclarar las expectativas tanto para los quiromasajistas como para quienes buscan este tipo de tratamiento.

¿Dónde hay que estudiar para ser masajista?

Cuando decides estudiar masaje, es crucial determinar primero qué tipo de técnica de masaje deseas aprender. Como mencionamos anteriormente, existen diversas disciplinas dentro del mundo del masaje, y una recomendación inicial es comenzar con el quiromasaje, ya que ofrece una formación integral para adentrarte en este campo.

Es importante tener en cuenta que muchos cursos de masaje requieren cierto nivel de experiencia o conocimientos previos en anatomía y técnicas de masaje. Por esta razón, en muchos centros de formación se sugiere realizar primero el curso de quiromasaje antes de avanzar hacia otras especialidades.

En la mayoría de los casos, la formación en masaje se realiza a través de programas no reglados, es decir, que no están sujetos a la supervisión del Ministerio de Educación. Sin embargo, esto no significa que esta formación no sea válida. De hecho, muchos empleadores solicitarán algún tipo de certificación en masaje para trabajar como masajista.

Por otro lado, también existen opciones de formación reglada aprobadas por el Ministerio de Educación, como el grado superior en estética integral y bienestar, o incluso programas como el grado en fisioterapia, que incluyen la enseñanza de técnicas de masaje.

Entonces, la pregunta que surge con frecuencia es si optar por la formación reglada o no reglada para estudiar masaje.

Estudiar para ser masajista en la formación reglada o no reglada

La elección entre la formación reglada y no reglada para estudiar masaje dependerá en gran medida de tus objetivos y disponibilidad de tiempo.

Por ejemplo, en el grado superior de estética y bienestar, además de aprender técnicas de masaje, tendrás asignaturas adicionales que abarcan diversos aspectos del campo de la estética y el bienestar. Lo mismo ocurre en el caso de la fisioterapia, donde se imparten asignaturas que van más allá del masaje.

El grado superior suele tener una duración de dos años, mientras que el grado universitario es de cuatro años, con la posibilidad de continuar con estudios de posgrado en técnicas terapéuticas especializadas.

Por esta razón, muchas personas optan por estudiar masaje en centros privados de formación no reglada, donde el enfoque se centra más en las técnicas de masaje en sí, sin tantas asignaturas adicionales.

Es importante tener en cuenta que en el mundo del masaje hay una amplia variedad de profesionales que se dedican a diferentes técnicas y tipos de formación, lo que puede generar conflictos y dudas a la hora de elegir un camino de estudio.

En mi experiencia personal, he realizado tanto formación no reglada en el ámbito privado como en el ámbito público a través del ministerio de trabajo. Es importante destacar que, en términos de validez, la titulación expedida por el ministerio de trabajo puede tener más peso que la emitida por un centro privado, ya que cuenta con el respaldo oficial del gobierno.

Por lo tanto, si en el futuro se decide regular de manera más rigurosa las titulaciones para estudiar masaje, es posible que las emitidas por organismos públicos tengan mayor validez y reconocimiento.

Centros donde estudiar para ser masajista

El panorama actual de la formación en masaje está caracterizado por una gran diversidad de centros de formación privados, muchos de los cuales ofrecen cursos sin tener un conocimiento sólido del tema, lo que puede generar confusión entre los estudiantes.

En la actualidad, prácticamente cualquier persona puede establecer una academia de formación en masaje, ya que la regulación en este campo es bastante laxa y no se requiere un alto nivel de conocimientos o titulaciones específicas, siempre y cuando la formación no esté enfocada en el ámbito sanitario.

Frecuentemente, recibo consultas de personas de diferentes partes de España que buscan recomendaciones sobre centros de formación donde estudiar masaje. Sin embargo, la gran cantidad de centros de formación dificulta poder ofrecer recomendaciones concretas, ya que la situación puede variar significativamente de una ciudad a otra, e incluso dentro de una misma ciudad, los centros pueden tener diferentes enfoques y calidad educativa.

Esta falta de regulación y la proliferación de centros de formación privados a menudo resulta en una calidad educativa deficiente. Las personas que obtienen un título en estos centros pueden pensar erróneamente que están completamente preparadas para realizar masajes de manera profesional, lo cual no es necesariamente cierto.

Es importante tener en cuenta que la formación en masaje requiere un estudio exhaustivo y una comprensión profunda del cuerpo humano y las técnicas de masaje. Simplemente obtener un título no garantiza la competencia y habilidad necesarias para ejercer como terapeuta de masaje de manera segura y efectiva.

Estudiar masaje no te hace masajista

Tener un título de masaje no te convierte automáticamente en un masajista. Ser masajista es algo que se desarrolla con el tiempo, a medida que descubres tu propia forma de trabajar y conectar con tus clientes.

Estudiar masaje puede ser una experiencia maravillosa, pero al finalizar la formación, es posible que te encuentres en una etapa inicial de tu desarrollo profesional. Si no comienzas a trabajar de inmediato o a practicar con amigos y familiares, es fácil olvidar rápidamente lo aprendido.

Cuando terminé mi primera formación en un centro privado, creí que había adquirido un conocimiento sólido en masaje. Sin embargo, con el tiempo me di cuenta de que aún tenía mucho por aprender. Ser masajista va más allá de tener un título; se trata de acumular experiencia y perfeccionar tus habilidades a lo largo del tiempo.

Estudiar para ser masajista sin tener vocación

Son numerosas las personas que deciden aventurarse en el estudio del masaje por simple curiosidad o para probar algo nuevo. A menudo, piensan que es una manera rápida y sencilla de ganar dinero.

Personalmente, no sentía una vocación específica por el masaje en sí, sino más bien una inquietud por aprender y explorar nuevas habilidades. Con el tiempo, fui sumergiéndome en un mundo fascinante a medida que estudiaba masaje, y descubrí que me gustaba cada vez más. Lo que más disfruto es ver los resultados y los beneficios que experimentan las personas después de recibir un masaje de mis manos.

Para mí, lo más gratificante es observar la expresión de satisfacción en el rostro de mis clientes después de una sesión. Esta conexión con el bienestar de los demás es lo que más valoro.

Es importante destacar que no necesariamente se requiere una vocación innata para estudiar masaje, aunque si la tienes, será aún mejor. Lo fundamental es tener la motivación adecuada. No te recomendaría estudiar masaje únicamente por el deseo de cambiar de trabajo debido al descontento con tu situación laboral actual. La motivación real debe ser el deseo genuino de aprender y beneficiar a los demás a través del masaje.

¿Qué salidas profesionales tienen los masajistas?

Déjame contarte mi experiencia personal.

Decidí estudiar quiromasaje debido a una combinación de curiosidad y el deseo de expandir mis conocimientos como entrenador deportivo.

Durante mi formación en quiromasaje, comencé a gestar la idea de establecer mi propio negocio en este campo. Esta idea fue alimentada en gran medida por el aliento y el apoyo de mi profesora, quien era fisioterapeuta. Ella notaba mi habilidad y destreza en el masaje, e incluso me motivaba a considerar estudiar fisioterapia.

De hecho, me ofreció trabajar con ella en la parte de masaje de su consulta, aunque no en el ámbito de la fisioterapia propiamente dicha.

Después de completar mi formación en masaje, consideré diversas opciones para mi futuro profesional:

  1. Buscar empleo en centros de masajes que estuvieran contratando masajistas.
  2. Trabajar en hoteles o spas.
  3. Establecer mi propio negocio de masajes, ya sea desde casa, a domicilio o abriendo mi propio gabinete de masajes.
  4. Explorar oportunidades de colaboración con otros centros, como salones de belleza, estudios de yoga, entre otros.
  5. Continuar ampliando mi formación en masaje, explorando nuevas técnicas y especialidades.

Montar tu negocio de masaje

Numerosos masajistas optan por emprender su propio camino montando su propio negocio de masaje:

  • Estableciendo su propio gabinete de masajes.
  • Creando una sala de masajes en su domicilio.
  • Ofreciendo servicios a domicilio.

Sin embargo, es importante destacar que el emprendimiento en el quiromasaje no se enseña en las academias, y esto es algo que he estado defendiendo. Considero que es crucial incluir formación en emprendimiento dentro de los programas de estudio del masaje.

A menudo, las personas que completan su formación en masaje terminan guardando su título porque carecen de conocimientos en emprendimiento. Emprender no es una tarea sencilla; requiere tiempo, energía y dedicación.

Si estás decidido a emprender después de estudiar masaje, debes estar preparado para una carrera lenta y exigente, que demandará el 100% de tu tiempo y esfuerzo antes de que tu negocio comience a despegar.

Emprender implica adquirir conocimientos específicos y aprender a gestionar un negocio. Es por eso que en mi diario he estado compartiendo consejos y estrategias para aquellos que desean aventurarse en el mundo del emprendimiento en el campo del masaje.

Lo más importante a la hora de estudiar para ser masajista

Para finalizar este post, quiero destacar lo que considero más importante al estudiar masaje:

  1. Tener una sólida base de formación en técnicas de masaje. Es fundamental contar con un conocimiento profundo de las técnicas y principios del masaje para ofrecer un servicio de calidad.
  2. Practicar constantemente. La práctica es clave para perfeccionar tus habilidades en el masaje. Antes de comenzar a trabajar con clientes desconocidos, es fundamental practicar mucho y ganar experiencia.
  3. Mantenerse dentro de los límites de competencia del masajista. Es importante recordar que no eres un profesional sanitario, por lo que no debes involucrarte en el tratamiento de patologías. Es crucial respetar los límites y derivar a los clientes a profesionales adecuados cuando sea necesario.
  4. Continuar formándose y ampliando los conocimientos. El aprendizaje en el campo del masaje es continuo. Es importante estar abierto a aprender nuevas técnicas y mantenerse actualizado en el campo para ofrecer un servicio de calidad y seguir creciendo profesionalmente.

Lo más importante es descubrir después de estudiar masaje si realmente quieres dedicarte a ello. Si no es así, estarás desperdiciando tu tiempo y esfuerzo.

Espero que este post te haya ayudado a resolver tus dudas y te invito a seguirme en el siguiente post para más información y consejos sobre el mundo del masaje.

 



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